
¿Ya se han preguntado a dónde nos vamos cuando nos perdemos? Muchos dicen que es para reencontrarse, unos piensan que se pierden para ver las cosas desde otro punto de vista y hay algunos que dicen que es para poder volver a empezar.
Es mucho más fácil perderse que encontrarse. Es la razón por la que siempre estamos buscando y raramente descubrimos: existen tantas cerraduras que no tienen suficientes llaves.
Esa es la razón por cual algunos de nosotros vivimos escondidos de la humanidad y en vez de buscarnos como deben, nos dejan vivir en paz: olvidados y perdidos. Sí, hacemos un sacrifico, hay que hacerlo, pero vale la pena si eso significa vivir en este paraíso de lana, seda, algodón y lino.
La verdad es que ser un calcetín no es nada fácil y escapar de la monotonía de la vida de calcetín es casi imposible. Uno se acostumbra a crecer con alguien a la par, siempre a su lado pero a partir de cierto momento uno quiere más.
Tuve que abandonar a mi compañero de vida, Ricky, pero es que necesitaba saber si de verdad había algo más en esta vida que pasar todos los días en los zapatos de alguien más.
Todos los días decidían a donde iríamos, que haríamos y lo peor es que siempre teníamos que estar encerrados. ¿Saben lo terrible qué es ser un calcetín con claustrofobia? Si pudiera gritar lo haría, todos los días, a toda hora. Sin embargo, hay pocos calcetines como yo, que sentimos que vivimos un calvario todos los días. La mayoría cree ciegamente en que estamos cumpliendo un deber, una misión de vida y que las cosas así tienen que ser hasta que nuestro tejido se desgasté y los hoyos aparezcan.
Todos los días que me usan pienso en la lavadora, pienso en escapar, en no estar en el suelo ni en un cajón… Oh lavadora, lugar mágico y singular. Uno entra rendido y sale como nuevo…al menos eso es lo que quieren que creamos, yo sé lo que nos hace esa maquina del mal. Nos borra, elimina nuestros recuerdos y nos hace volver a vivir nuestra rutina de tortura.
Sin embargo, aquí me encuentro nadando entre una camiseta de Gremlins y un jean roto, que ya está demasiado roto. El proceso de borrado de memoria no funciona en todos los calcetines, algunos, como yo, tienen que sufrir con el hecho de recordar la tortura, pero no todo es malo, también nos acordamos del pasaje secreto. Si el pasaje secreto que está ahí para que todos lo miren, yo sé que ellos saben que existe y que es accesible pero como tienen tanto miedo de cambiar la rutina de borrado por temor a que todos los calcetines recuerden deciden no hacer nada al respecto y dejar que los que recuerden tengan un chance para escapar. Al final solo somos pocos los afortunados.
Adentro de las lavadoras existen compartimientos invisibles para el ojo humano pero palpables para los calcetines. Pocos calcetines nos atrevemos a cruzar el túnel para llegar al que creemos que será un paraíso. La curiosidad destiñó el calcetín dicen por ahí pero yo creo más en que la magia que tienen los nuevos comienzos es verdaderamente la más poderosa de todas.
No lo sé, todavía no sé si es real o no este lugar. Puede ser que mis expectativas por alcanzar este lugar me han llevado a ya no sentir tanta emoción como creí que tendría. ¿Si estoy en un paraíso, por qué Ricky no está conmigo?
No sé si es real, no entiendo si un calcetín debería de poder hablar pero bueno al fin y acabo donde quiera que esté, soy libre. ¿Y ustedes ya se han preguntado a donde nos vamos cuando nos encuentran?

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