
A veces me gustaría ser una hoja de papel.
Comenzás vacío, plano, en blanco y desde ese momento cualquier cosa puede ocurrir. Te enfrentas a miles de caminos y opciones. La mayoría de ellos no los tomas tú, simplemente ocurren y si te dejas llevar, quien sabe en lo que te vas a convertir.
Muchos sueñan con ser un número de teléfono con corazoncitos, otros quisieran volverse importantes para la sociedad y tal vez convertirse en ley, algunos terminan convirtiéndose en armas de la deshonestidad y ayudan a jóvenes a pasar exámenes.
Yo solamente anhelo con sentir la tinta. Tinta que sea más que pasajera, que no sea solamente para definir una película favorita o una canción en el cuerpo de un adolescente que anhela libertad.
Quiero la tinta en mi cuerpo, ella quiero que sea más que simple símbolos, quiero que sea acciones, declaraciones de amor o palabras llena de pasión.
Quiero que me usen para contar historias y no ser una más del montón. Sin embargo pienso que eso significaría que soy algo egoísta. Querer resaltar entre los papeles. Tener un pliegue o un color diferente, que no te generé críticas si no que adulación.
Aunque muchas veces es la propia vida que te demuestra que aunque en algún momento lo hayas sido todo en el otro te puedes volver completamente nada y es ahí donde yace la belleza del volver a nacer o de volver a encontrarse. Algunas veces comenzamos como herramienta que cuenta la vida de un país pero a pesar de que nuestro inicio haya sido tan icónico, cuando terminan con nosotros nos usan para madurar un aguacate y es ahí cuando sufrimos una metamorfosis donde no tenemos que hablar para poder ayudar y tal vez muchas veces es mejor así. Irnos sin pelear, irnos haciendo lo que creen que es mejor para nosotros.
A veces me gustaría no ser una hoja de papel.

Leave a comment