El joven estaba en su apartamento, tumbado en su cama, mientras escuchaba el sonido de la lluvia que caía fuera de su ventana. El agua entraba a raudales por las rendijas de la ventana, empapando todo lo que estaba en su camino. El joven no podía hacer nada para detenerlo. Era como un accidente de esos de Fórmula Uno, por más que uno sabía que era una tragedia, uno quería seguir viendo.

La lluvia le recordaba a la tormenta que se desató en su corazón cuando se enteró de que su amor no era correspondido. No podía dejar de pensar en ella, y el dolor que sentía era cada vez más intenso. Trató de concentrarse en su gato, que estaba en una caja amarilla en la esquina de la habitación. El gato lo miraba con los ojos grandes y asustados, y el joven sintió una conexión inesperada con él. El gato no sabía que era más importante en ese momento, si el malestar de su amo o la inundación que estaba convirtiendo su caja en un barco inesperado.

“¿Qué haremos ahora, mi pequeño amigo?”, dijo el joven al gato. “Mi corazón se está inundando con el dolor y el agua está entrando por todas partes. ¿Cómo podemos detener la lluvia y la inundación?”

El gato no respondió, pero sus ojos parecían transmitir una sabiduría antigua y profunda. El joven sintió que el gato comprendía su dolor y su tristeza, y eso lo reconfortó. El gato se movía de izquierda a derecha dentro de su caja, con una pata inspeccionaba el suelo mojado.

Mientras hablaban, el joven escuchó un sonido inquietante proveniente de debajo de su cama. Al mirar debajo, se dio cuenta de que el suelo estaba mojado y que el agua seguía entrando. Era como si el apartamento fuera un barco que se estaba hundiendo.

El joven comenzó a sentir una extraña emoción, como si su dolor y su tristeza se fusionaran con el agua que lo rodeaba. Se dio cuenta de que la inundación era una metáfora de su corazón roto, y de que debía encontrar una manera de escapar de ella.

De repente, el gato saltó de su caja amarilla y corrió hacia la puerta del apartamento. El joven lo siguió, y juntos se abrieron camino a través de la inundación. Cuando salieron al exterior, se encontraron con un mundo completamente diferente: el sol brillaba y las calles estaban llenas de gente feliz. El joven se dio cuenta de que había escapado de la inundación de su corazón y de que era libre para encontrar un nuevo camino. El apartamento terminó secándose, el gato y el joven regresaron, pero el apartamento ya no era el mismo y ellos tampoco, ya no se estaban ahogando, ahora podían flotar. Flotar para despreocuparse de la inundación, flotar para encontrar su paz interior, flotar para seguir su camino.

Leave a comment